Dentro del procedimiento administrativo, el estudio de los actos administrativos es una de las materias más importantes y más preguntadas en oposiciones. No se trata solo de saber qué es un acto administrativo, sino de comprender qué requisitos debe reunir para ser válido, cuándo produce efectos, qué defectos pueden afectarle y cómo distinguir, en examen, entre un acto correcto, un acto anulable o un acto nulo de pleno derecho.
En esta píldora de estudio te ofrecemos una síntesis clara y útil sobre los requisitos de validez de los actos administrativos y sobre los errores más frecuentes que suelen aparecer en preguntas tipo test y casos prácticos.
La regulación básica se encuentra en la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, especialmente en sus preceptos relativos a requisitos, eficacia, motivación, notificación y validez de los actos.
1. Qué es un acto administrativo
Un acto administrativo es una declaración de voluntad, juicio, conocimiento o deseo realizada por una Administración Pública en el ejercicio de una potestad administrativa distinta de la reglamentaria, que produce efectos jurídicos individuales o concretos.
Para el opositor, lo importante no es solo memorizar una definición doctrinal, sino identificar en examen cuándo una actuación administrativa tiene naturaleza de acto y cuándo no. Por ejemplo, una resolución sancionadora, una concesión de licencia, una denegación de ayuda o un requerimiento administrativo son actos administrativos. En cambio, una disposición general o reglamento no lo es, porque tiene carácter normativo y no singular.
2. Requisitos de validez del acto administrativo
Para que un acto administrativo sea válido debe reunir una serie de requisitos esenciales. Estos requisitos se estudian normalmente en torno a cuatro grandes ejes: competencia, contenido, finalidad y forma.
1. Competencia
El acto debe ser dictado por el órgano competente. La competencia es irrenunciable y se ejerce por los órganos administrativos que la tengan atribuida como propia, salvo los supuestos de delegación, avocación, encomienda de gestión, delegación de firma o suplencia previstos legalmente.
Este punto es muy importante porque uno de los defectos más graves que pueden afectar a un acto administrativo es haber sido dictado por un órgano manifiestamente incompetente por razón de la materia o del territorio, lo que enlaza directamente con la nulidad de pleno derecho.
2. Contenido
El contenido del acto debe ser lícito, posible, determinado y adecuado al fin que persigue. No puede recaer sobre algo imposible, ni contradecir el ordenamiento jurídico, ni utilizarse para fines distintos de los previstos por la norma.
En examen, este requisito suele aparecer a través de expresiones como “acto de contenido imposible”, “desviación de poder” o “acto contrario al ordenamiento”.
3. Finalidad
Todo acto administrativo debe perseguir el interés general y la finalidad pública prevista por la norma que habilita a la Administración para actuar. Cuando un acto se dicta formalmente al amparo de una competencia, pero en realidad persigue una finalidad distinta, puede apreciarse desviación de poder, lo que constituye un supuesto clásico de anulabilidad.
4. Forma
Los actos administrativos se producirán por escrito a través de medios electrónicos, salvo que su naturaleza exija otra forma más adecuada de expresión y constancia. La forma no es un mero formalismo sin importancia: garantiza la seguridad jurídica, la constancia del acto y la posibilidad de controlarlo.
Ahora bien, no todo defecto formal invalida automáticamente el acto. En muchos casos habrá que valorar si el defecto es esencial o no, y si ha generado indefensión.
3. La motivación del acto administrativo
Uno de los aspectos más preguntados en oposiciones es la motivación. No todos los actos administrativos necesitan motivación, pero sí aquellos supuestos que la ley señala expresamente.
De acuerdo con el artículo 35 de la Ley 39/2015, deben ser motivados, entre otros, los actos que limiten derechos subjetivos o intereses legítimos, los que resuelvan procedimientos de revisión de oficio, recursos administrativos o procedimientos sancionadores, y también aquellos que se separen del criterio seguido en actuaciones precedentes o de dictámenes de órganos consultivos.
En la práctica del examen, esto suele traducirse en preguntas del tipo:
- ¿Este acto debe motivarse obligatoriamente?
- ¿La falta de motivación lo hace nulo o anulable?
- ¿Qué ocurre si la Administración no explica por qué deniega una solicitud?
Aquí el opositor debe tener claro que la ausencia de motivación puede constituir un vicio del acto, pero no siempre determina la nulidad de pleno derecho.
4. Eficacia del acto y relación con su validez
Otro error habitual en oposiciones es confundir la validez con la eficacia. La validez se refiere a si el acto ha nacido correctamente, respetando los requisitos jurídicos exigidos. La eficacia, en cambio, se refiere a desde cuándo despliega efectos.
Como regla general, los actos administrativos se presumen válidos y producen efectos desde la fecha en que se dicten, salvo que en ellos se disponga otra cosa. Sin embargo, en muchos casos su eficacia queda condicionada a la notificación o publicación del acto.
Por eso, un acto puede ser válido pero no haber desplegado todavía efectos frente al interesado si no se ha notificado correctamente.
5. Errores frecuentes en examen
Esta materia suele generar errores muy concretos en preguntas tipo test. Estos son algunos de los más habituales:
1. Confundir nulidad de pleno derecho con anulabilidad
No toda infracción del ordenamiento determina la nulidad radical. La nulidad de pleno derecho se reserva para supuestos tasados especialmente graves. En cambio, la regla general en los actos defectuosos es la anulabilidad.
2. Pensar que cualquier defecto formal invalida el acto
Muchos defectos de forma no provocan por sí mismos la invalidez del acto. Será necesario valorar si se ha producido indefensión o si se ha omitido un requisito formal esencial.
3. No diferenciar entre acto mal notificado y acto inválido
Un problema de notificación no implica necesariamente que el acto sea inválido. Puede afectar a su eficacia o al inicio del cómputo de plazos, pero no siempre a su validez.
4. No identificar la importancia de la competencia
La incompetencia manifiesta por razón de la materia o del territorio es uno de los supuestos clásicos de nulidad. En cambio, otras irregularidades competenciales pueden tener distinto tratamiento.
5. Olvidar cuándo la motivación es obligatoria
Es una de las trampas más repetidas: el examen mezcla actos motivados por prudencia con actos que legalmente deben estar motivados. Lo importante es saber distinguir unos de otros.
Ideas clave
Competencia: el acto debe dictarlo el órgano competente.
Contenido: debe ser lícito, posible y determinado.
Finalidad: debe ajustarse al interés público previsto por la norma.
Forma: normalmente escrita y con constancia suficiente.
Motivación: obligatoria en los supuestos previstos legalmente.
Validez y eficacia: no son lo mismo; un acto válido puede no ser aún eficaz frente al interesado.
Recursos para seguir practicando
Una vez estudiada la teoría, conviene reforzarla con preguntas específicas sobre actos administrativos, motivación, eficacia, nulidad y anulabilidad. A continuación, te presentamos una variedad de test para practicar, que puedes adquirir en la web de Tus Temas de Oposiciones:
- Test Ley 39/2015 – Introducción y título preliminar
- Test Ley 39/2015 – Título I – De los interesados en el procedimiento
- Test Ley 39/2015 – Título II – De la actividad de las Administraciones Públicas
- Test Ley 39/2015 – Título III – De los actos administrativos
- Test Ley 39/2015 – Título IV – Procedimiento administrativo
- Test Ley 39/2015 – Título V – De la revisión de los actos en vía administrativa
- Test Ley 39/2015 – Título VI
- Test variado Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas

Si tu oposición incluye parte práctica, es imprescindible trabajar supuestos prácticos en los que tengas que analizar si un acto está bien dictado, si ha sido correctamente notificado o qué consecuencias produce la falta de resolución o de motivación.
- Casos prácticos. Ley 39/2015. El Silencio administrativo. Obligación de resolver
- Pack 5 supuestos prácticos Ley 39/2015 artículo 1 al 5
Dominar los actos administrativos es esencial para avanzar con seguridad en el estudio del procedimiento administrativo. No basta con memorizar artículos: necesitas comprender cómo encajan la competencia, la forma, la motivación, la eficacia y los vicios del acto. Cuando esta base está bien asentada, los test se vuelven más claros y los casos prácticos mucho más manejables.